El servicio inspirado en Jesucristo une a jóvenes para ayudar tras los terremotos en Venezuela

El servicio inspirado en Jesucristo une a jóvenes para ayudar tras los terremotos en Venezuela

El servicio inspirado en Jesucristo une a jóvenes para ayudar tras los terremotos en Venezuela

Maracaibo, Venezuela — “Solo pensábamos en cómo podíamos ayudar.” Así recuerda Yuslaura González, representante de Jóvenes Adultos Solteros (JAS) del Centro JAS Maracaibo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, las horas posteriores a los terremotos que afectaron distintas localidades de Venezuela. Lo que comenzó como la suspensión de una actividad del Centro JAS debido a la emergencia, pronto se convirtió en una oportunidad para poner en práctica las enseñanzas de Jesucristo mediante el servicio al prójimo.

Mientras líderes y jóvenes evaluaban cómo responder a la situación, surgió la propuesta de transformar ese encuentro en una campaña de ayuda. La iniciativa fue acogida de inmediato y, en pocas horas, movilizó a miembros de la Iglesia de Jesucristo, misioneros, líderes locales y voluntarios de varias estacas del occidente del país.

Para González, “fue un proceso muy emotivo. Mientras veíamos lo que estaba ocurriendo, solo pensábamos en cómo podíamos ayudar. Ver la iniciativa de los JAS, el apoyo de los líderes de estaca y de barrio, y cómo personas que ni siquiera nos conocían se acercaron para colaborar, hizo que nuestro corazón se llenara de gratitud. Fue muy especial ver cómo la adversidad unió a tantas personas con un mismo propósito.”

El servicio inspirado en Jesucristo une a jóvenes para ayudar tras los terremotos en Venezuela

Las capillas fueron habilitadas como centros de acopio y comenzaron a recibir alimentos no perecederos, agua potable, ropa, cobijas, pañales, artículos de higiene personal, suministros médicos y otros productos de primera necesidad. Al esfuerzo también se unieron amigos de la Iglesia, empresarios, transportistas voluntarios y el Centro JAS Cabimas–Ciudad Ojeda, ampliando el alcance de la iniciativa.

En menos de 24 horas, los Jóvenes Adultos Solteros clasificaron, organizaron y prepararon los donativos para su traslado hacia Caracas y La Guaira. La ayuda llenó cinco camionetas y dos vehículos con suministros destinados a las familias afectadas, reflejando la rápida respuesta y el compromiso de decenas de voluntarios.

“Mi testimonio de Jesucristo creció al ver cómo cada persona aportó lo mejor de sí. Los médicos pensaban en las necesidades de salud, quienes sabían de cocina buscaban cómo alimentar a las familias, los educadores compartían sus ideas y todos deseaban servir. Sentí que el espíritu que nos unía era el de Cristo. Lo que pensábamos que era poco se multiplicó, como los panes y los peces. Como líder del Centro JAS me siento profundamente bendecida de ver el amor al prójimo y el deseo de servir que hoy caracteriza a nuestros jóvenes. Las experiencias que hemos vivido durante este último año y medio están dando frutos; hoy estamos más unidos que hace tres años”, narró González.

El servicio inspirado en Jesucristo une a jóvenes para ayudar tras los terremotos en Venezuela

Anisbeth Fonseca, amiga de la Iglesia de Jesucristo y voluntaria en el centro de acopio, recordó que “hay experiencias que te marcan y te recuerdan de qué estamos hechos. Tuve la oportunidad de colaborar en el centro de acopio para las familias afectadas por el sismo en La Guaira. Sentir que pude aportar un granito de arena, aun cuando mis propios recursos fueran limitados, me dejó una profunda paz y una gran lección.”

“Qué orgullo me da pertenecer a esta tierra donde la escasez jamás le gana a la generosidad. Somos un pueblo que, ante la adversidad, no se rinde: resuelve, abraza y ayuda sin esperar nada a cambio. Si estamos juntos, podemos con todo”, compartió Fonseca.

La iniciativa demostró que, cuando el servicio nace del amor de Jesucristo, una comunidad puede responder con rapidez, creatividad y unidad incluso en medio de la adversidad. Como enseñan las Escrituras: “Por tanto, oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza” (Doctrina y Convenios 4:2).