¿Que haremos?

¿Que haremos?
Se calma la tempestad, por Ted Henninger
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Corría el mes de marzo y las noticias de la pandemia que había comenzado en China había llegado a las puertas de nuestra región y como en un abrir y cerrar de ojos fue declarada una cuarentena cuyo lema y programa era “Quédate en Casa”.

La pregunta que surgió en mi mente, más en un sentido temporal que espiritual, fue ¿“Que haremos?”

Casi sin percibir la ciudad fue quedándose silenciosa.

El parque frente al apartamento adonde vivimos estaba vacío, ya no se escuchaban la algarabía de los niños jugando y no se veían personas haciendo sus ejercicios rutinarios. Entonces como por arte de magia comencé a descubrir otros sonidos que habían sido desdibujados de mi paisaje por causa del ruido del transito que circunda el parque; el sonido de las aves que se pasean del parque a los jardines del Templo durante las horas de la mañana y a la tarde migran nuevamente al parque.

Hoy escuché nuevamente a los niños, esas risas, esa presencia humana que calienta nuestra alma y corazón porque esencialmente somos seres sociales y sentí una alegría inefable; y lo mas interesante es que a pesar del bullicio hoy puedo distinguir también el canto de las aves.

Ahora estamos viviendo lo que se ha denominado “nueva normalidad” me pregunto. ¿Qué lecciones aprendí? ¿Qué desafíos tuve que superar por no estar preparado en algún área de mi vida y la de mi familia? ¿Como cambie?  ¿qué es lo que voy a cambiar de aquí en adelante?

Image Por Ted Henninger

Y ahí la pregunta inicial retorno a mi mente, pero ya con una perspectiva espiritual, tal como fue expresada por la multitud ante la predicación de Pedro en Jerusalén:

“¿Qué haremos?”1

Las terribles calamidades que han sobrevenido en estos años, y que cada día se hacen más frecuentes están descritas en las escrituras.

El Señor Jesucristo dijo refiriéndose a la época en la que vivimos, la dispensación de la restauración de Su Evangelio:

“Por tanto, yo, el Señor, sabiendo las calamidades que sobrevendrían a los habitantes de la tierra, llamé a mi siervo José Smith, hijo, y le hablé desde los cielos y le di mandamientos”2

¿Cuáles son los propósitos de estas calamidades?

Las calamidades son una forma de adversidad y son una parte esencial del plan del Padre Celestial para la felicidad de Sus hijos. ¿Pero, como puede calamidad y adversidad estar ligado a la palabra bendición o felicidad?

Si nuestro corazón es justo a través de la adversidad aprenderemos a sobreponernos a nuestra naturaleza carnal y esa chispa divina que todos poseemos será más luminosa en cada uno de nosotros a medida que sobrepasamos los desafíos. Entonces aquel que es el Creador del Universo calmara los vientos y las olas. 3

Cada vez que las olas de la calamidad nos golpean o que nos enfrentamos a una adversidad que hasta puede sobrepasar nuestro entendimiento, nos hacemos nuevamente la pregunta, “¿Que haremos?”

En las Escrituras, el Señor aclara lo que espera de nosotros cuando estos juicios nos sobrevienen; Él dice: “…ceñid vuestros lomos y estad apercibidos. He aquí, el reino es vuestro, y el enemigo no triunfará”4 

La fortaleza y la resistencia provienen de una vida recta; el que es santo el domingo y holgazán el resto de la semana no tendrá la fortaleza para sostenerse a sí mismo en momentos de adversidad. El Evangelio de Jesucristo es el camino a la rectitud. La tragedia nunca triunfa donde prevalece la rectitud personal.

El profeta José Smith dijo: “La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia; y también será el fin de ella, si seguimos el camino que nos conduce a la felicidad; y este camino es virtud, justicia, fidelidad, santidad y obediencia a todos los mandamientos de Dios”5.

¿Cuándo la multitud elevó tal vez en forma angustiante la pregunta a Pedro, “Que haremos?”, la respuesta no se hizo esperar. Fue clara, directa y una invitación a una nueva “normalidad “en la vida del pueblo:

  “Arrepentíos.” 6

El presidente Russel M. Nelson enseño que: “el arrepentimiento no es un suceso; es un proceso; es la clave de la felicidad y la paz interior; cuando lo acompaña la fe, el arrepentimiento despeja el acceso al poder de la expiación de Jesucristo. Al escoger arrepentirnos, ¡escogemos cambiar! …escogemos llegar a ser más semejantes a Jesucristo.” 7

No significa que toda adversidad a la que nos enfrentamos esta relacionada a la desobediencia o a la falta en el cumplimiento de algún mandamiento. Hay veces que nos encontraremos en el medio de situaciones que ni buscamos ni deseamos. Ahí, debido al conocimiento del evangelio y a la aplicación de este podremos pasar por en medio de esos momentos con la serenidad de aquel que sabe que esta transitando el camino como el Señor lo desea.

Al contemplar los meses transcurridos y mirarlos desde la perspectiva del conocimiento del evangelio, me pregunto ya no “que hare” sino como retorno a la normalidad y como sigo adelante.

El presidente Nelson nos ha indicado que, ese seguir adelante esta relacionado con una nueva forma de caminar el presente y de trabajar el futuro,

“Si realmente desean adoptar una nueva normalidad, los invito a volver cada vez más el corazón, la mente y el alma hacia nuestro Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo. Permitan que esa sea su nueva normalidad.

Acojan su nueva normalidad arrepintiéndose todos los días. Procuren ser cada vez más puros en pensamiento, palabra y hechos; ministren a los demás; mantengan una perspectiva eterna; magnifiquen sus llamamientos. Y sean cuales fueren sus desafíos, mis queridos hermanos y hermanas, vivan cada día de tal manera que ustedes estén más preparados para comparecer ante su Hacedor.” 8

 


El arrepentimiento no es un suceso; es un proceso; es la clave de la felicidad y la paz interior; cuando lo acompaña la fe, el arrepentimiento despeja el acceso al poder de la expiación de Jesucristo. Al escoger arrepentirnos, ¡escogemos cambiar! …escogemos llegar a ser más semejantes a Jesucristo

Presidente Russel M. Nelson

 

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  1. Hechos 2:37
  2. D&C 1:17
  3. Lucas 8:24-25
  4. Efesios 6:13-18
  5. José Smith, en Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 312.
  6. Hechos 2:38
  7. Conferencia General abril 2019-Podemos actuar mejor y ser mejores-Presidente Russell M. Nelson
  8. Conferencia General octubre 2020- Palabras de Clausura-Presidente Russell M. Nelson