Jóvenes adultos podrán realizar misiones de servicio a partir de los 18 años

El élder Lorenzo Castillo y la hermana Jenny Castillo, comparten el propósito del Programa de misioneros de servicio.

A partir del 1 de junio de 2021, jóvenes adultos de 18 a 29 años podrán servir como misioneros de servicio para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Este nuevo programa permite a quienes que no pueden servir en una misión de enseñanza por razones físicas, mentales y emocionales, hacerlo bajo esta modalidad.

Los misioneros de enseñanza que regresan a casa antes de lo previsto debido a un accidente, enfermedad u otras condiciones de salud y desean continuar su servicio, también pueden ser reasignados a una misión de servicio. Para servir en estas misiones, los hombres deberán tener entre 18 a 26 años y las mujeres entre 19 a 29 años cumplidos.

“La misión principal de los misioneros de enseñanza es recoger al Israel disperso por medio de encontrar, enseñar y bautizar conversos”, dijo el élder Lorenzo Castillo, recientemente llamado a servir por la Presidencia del Área del Caribe como líder de misión de servicio junto a su esposa la hermana Jenny Elizabeth, para los consejos de coordinación de Santiago y Santo Domingo Oeste de República Dominicana.

“El propósito de los misioneros de servicios es ayudar a los demás a venir a Cristo sirviéndoles como lo haría el Salvador. Los misioneros de servicio sirven en organizaciones benéficas aprobadas, tales como bancos de alimentos, servicios de refugiados y en operaciones de la Iglesia como en almacenes, fábricas de conservas, o templos, así como en asignaciones de su barrio o estaca determinadas por sus líderes de misioneros de servicio en consulta con sus líderes eclesiásticos”, agregó el élder Castillo.

Al referirse a la importancia de esta oportunidad de servir en la Iglesia para quienes no podían realizar una misión de enseñanza, el élder Castillo dijo que “esto representa una gran bendición, ya que abre las puertas para que ellos puedan servir una misión adaptada a sus circunstancias. Ahora más que nunca cobra sentido la escritura que dice: “sí tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra” (Doctrina y Convenios 4:3).

Los misioneros de servicio pueden servir de acuerdo con su capacidad por un mínimo de seis hasta 18 meses en el caso de las mujeres y hasta por 24 meses en el caso de los hombres. El proceso comienza con una recomendación en línea que el presidente de estaca procesa. La recomendación misional para todos los misioneros incluye evaluaciones del obispo, del presidente de estaca y de profesionales médicos. El Cuórum de los Doce y los Setenta supervisan el proceso de la recomendación misional.

“Los hombres y las mujeres jóvenes que no son llamados como misioneros de enseñanza se llaman como misioneros de servicio. La labor que realizará el misionero se adaptará a sus talentos, habilidades y dones singulares que le caracterizan”, destacó la hermana Jenny Castillo.

En medio de una pandemia mundial, la Iglesia sigue adelante ofreciendo a los Santos de los Últimos Días oportunidades de servir de diversas maneras y adaptando la modalidad de hacerlo de acuerdo con las posibilidades de quiénes desean hacer su aporte.

“El servicio, a la manera del Señor, siempre será una bendición para quien lo recibe como también para quien lo ofrece, en especial en situaciones tan delicadas como la que está viviendo la humanidad debido a la pandemia. Sabemos que el servir bajo tales circunstancias requiere mucha fe y valentía. El trabajo de estos maravillosos misioneros de servicio será una gran bendición para todos los hijos de Dios”, expresó el élder Castillo.

Sobre el élder y la hermana Castillo

El élder y la hermana Castillo están muy felices de recibir esta importante asignación de liderar a los misioneros de servicio en el Área del Caribe. Ellos lideraron la Misión República Dominicana Santiago desde junio de 2015 hasta junio de 2018.

Expresaron que durante el tiempo en que prestaron servicio presidiendo esta misión, tuvieron el privilegio de trabajar junto a cientos de jóvenes dignos que servían “con gran deseo y compromiso a su Padre Celestial y a su prójimo, los cuales dieron lo mejor de sí mismos para edificar el reino de Dios”.

Agregan que en su experiencia fueron testigos de otros jóvenes también deseosos de servir a Dios, pero que debido a algunos desafíos de salud no podían entrar al campo misional o tenían que terminar la misión antes de tiempo por situaciones que le impedían seguir los rigores de una misión de enseñanza. “Siempre nos embargó una gran tristeza al ver a esos misioneros dignos que deseaban servir, tener que abandonar la misión por razones ajenas a su voluntad”, dice la hermana Castillo.

Con estas experiencias, la pareja manifiesta tener “un gran deseo de dar a conocer estas nuevas de gran gozo a estos jóvenes que estarán sirviendo bajo esta modalidad”. También desean invitar a los jóvenes a “embarcarse en esta maravillosa obra, ya que sabemos que esto ayudará a los jóvenes a aumentar su fe en Cristo y llegar a saber lo valiosos que son para nuestro Padre Celestial”.

Como exhortación final, tanto el élder como la hermana Castillo, invitan al liderazgo de la Iglesia a motivar a estos “preciados jóvenes a servir al Señor. Los animan a que “los vean como el Señor los ve”, y que les “ayuden a desarrollar su potencial al ofrecerles oportunidades de servir como el Señor espera que lo hagan. Una misión de servicio cambiará la vida de los misioneros ahora y en las eternidades”.