El Sacerdocio la Autoridad de Dios

El Sacerdocio la Autoridad de Dios
élder Cándido Fortuna
Élder Cándido Fortuna

El Señor es nuestro ejemplo perfecto de diligencia en el servicio del sacerdocio. Él es nuestro capitán. Él nos llamó. Él va delante de nosotros. Él nos eligió para seguirlo y para que traigamos a otras personas con nosotros. El presidente Eyring dijo “Cuando siento que me aparto de mis deberes del sacerdocio por otros intereses y cuando mi cuerpo suplica un descanso, me digo a mí mismo estas palabras de ánimo: “Acuérdate de Él”. (Obrar con toda diligencia, abril 2010)

El progreso espiritual y la felicidad que recibimos como consecuencia están basados en la comprensión y en la obediencia a los principios del sacerdocio.

'He aquí, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. ¿Y por qué no son escogidos?

Porque tienen sus corazones de tal manera fijos en las cosas de este mundo, y aspiran tanto a los honores de los hombres, que no aprenden esta lección única:

Que los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo, y que éstos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los principios de justicia.' (D. y C. 121:34-36.)

Cuando tenemos el poder para bendecir a las familias en alguna de las ordenanzas, estamos utilizando la autoridad conferida por Dios para su propósito más exaltado: el de unir a las personas en lazos familiares, y llevar a cabo las ordenanzas del sacerdocio que tendrán valor por toda la eternidad.

Tenemos la promesa revelada de que, si nuestras almas están llenas de 'caridad para con todos los hombres, y para con los de la familia de la fe', y si dejamos que 'la virtud engalane [nuestros] pensamientos incesantemente; entonces [nuestra] confianza se fortalecerá en la presencia de Dios;” y la doctrina del sacerdocio destilara sobre [nuestra] alma como rocío del cielo.' (D. y C. 121:45.)

El sacerdocio es un poder sin igual en la tierra y en el cielo. Es el propio poder de Dios mismo, el poder por el cual los mundos fueron hechos, el poder que todo lo regula sustenta y preserva.

He visto manifestarse el poder del sacerdocio en mi vida y en la de mi familia, en los momentos en que he puesto las manos para bendecir a uno de ellos, igualmente he visto el poder manifestarse en pequeños actos de servicio de aquellos que posee esta autoridad de Dios.

Hoy mas que nunca hay necesidad de utilizar esta autoridad para ver manifestado el poder de Dios al bendecir y ministrar a sus hijos de una manera mas santa y mas elevada como enseño el presidente Russell M. Nelson en la conferencia general abril 2018  “Hermanos, hay puertas que podemos abrir, bendiciones del sacerdocio que podemos dar, corazones que podemos sanar, cargas que podemos aligerar, testimonios que podemos fortalecer, vidas que podemos salvar, y gozo que podemos llevar a los hogares de los Santos de los Últimos Días; todo ello porque poseemos el sacerdocio de Dios. Somos los hombres que han sido “llamados y preparados desde la fundación del mundo de acuerdo con la presciencia de Dios, por causa de [nuestra] fe excepcional” para hacer esta obra.

Se que Jesucristo vive y dirige esta obra por medio de un profeta, se que el presidente Russell M. Nelson es su profeta en este tiempo, lo comparto en el nombre de Jesucristo Amen.