El presidente Nelson se solidariza con China, responde al coronavirus al enviar equipos de protección

Image
El trabajador del almacén del obispo, Adam Hunt, sostiene una máscara de respiración, gafas de protección y un traje protector de los que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días envía como ayuda para China, en Salt Lake City, el miércoles, 29 de enero de 2020.

El presidente Russell M. Nelson disfruta de una asociación de décadas con la República Popular China. En calidad de cardiocirujano conocido mundialmente, profesor y líder de la Iglesia, ha forjado muchas amistades duraderas y desarrollado una conexión especial con el pueblo chino.

Es así, que, debido a la creciente preocupación por la enfermedad respiratoria del coronavirus en China, que está acaparando los titulares en todo el mundo, el presidente de la Iglesia se solidarizó con sus amigos de la nación asiática con una pregunta sincera: ¿Cómo podemos ayudar?

Los oficiales chinos respondieron con el pedido de que la Iglesia brinde equipos de protección para ayudar a detener la propagación de la enfermedad — que, según lo informado, se ha cobrado 132 vidas. En la provincia de Hubei han sido infectadas cerca de 6.000 personas, mientras que, fuera de China continental, se han informado otras decenas de casos confirmados, lo cual disparó el interés global.

En asociación con la organización caritativa HOPE (Educación Preventiva Orientada a la Salud, del inglés “Health Oriented Preventive Education”), la Iglesia anunció el miércoles que enviará una gran carga de equipos de protección a China.

image
Trabajadores del almacén del obispo cargan suministros que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días envía como ayuda para China, en Salt Lake City, el miércoles, 29 de enero de 2020. Se enviaron máscaras de respiración, gafas de protección y trajes protectores. Credit: Jeffrey D. Allred, Deseret News

“Estos son nuestros queridos hermanos y hermanas”, dijo el presidente Nelson. “Nos sentimos privilegiados de poder ofrecer una pequeña medida de ayuda. Oramos por ellos y sabemos que Dios los bendecirá”.

El proyecto HOPE está alquilando dos aviones para transportar 220.000 máscaras de respiración, cerca de 870 pares de gafas de protección y más de 6.500 pares de batas protectoras provenientes de los almacenes centrales del obispo de la Iglesia en Salt Lake City y Atlanta.

En total, se enviarán 79 paletas de madera con equipos de protección a China, según informaron los oficiales de la Iglesia.

Se espera que el cargamento se entregue en el Centro Médico de Niños en Shanghái, donde existe una demanda creciente del tipo de equipos incluidos en el envío hecho por la Iglesia.

En Shanghái, los voluntarios Santos de los Últimos Días esperan ayudar en la recepción y distribución de los suministros a los necesitados.

Mientras tanto, la Iglesia está trabajando con otras agencias en China para ver si puede brindarse ayuda adicional.

La conexión del presidente Nelson con China tiene su origen cuatro décadas atrás.

faculty and staff Shandong Medical College
El equipo del Dr. Russell M. Nelson se reúne con profesionales médicos fuera de la Universidad Médica de Shandong en Jinan, China, en septiembre de 1980. Credit: Fotografía cortesía de la familia Nelson

En 1984, el Dr. Nelson fue llamado al Cuórum de los Doce Apóstoles — sin embargo, su conexión con China apenas comenzaba. Poco después de su llamamiento, volvió a China para cumplir un compromiso preexistente tanto en la Universidad de Shandong como en otras dos escuelas médicas.

El año siguiente, el Dr. Zhang Zhen-Xiang llamó desde Shandong y le pidió al presidente Nelson que hiciera una última operación para una querida estrella de ópera china.

El presidente Nelson sugirió que el paciente volara a Utah para la operación. El Dr. Zhang dijo que estaba muy enfermo como para sobrevivir al vuelo. Entonces, el presidente Nelson prometió enviarle su antiguo compañero cirujano en su lugar. Amablemente, el Dr. Zhang dijo que solo confiaba en su querido amigo, su pionero que los honró al aprender algo de mandarín.

El presidente Nelson obtuvo permiso de la Primera Presidencia y llevó a cabo una derivación de la arteria coronaria que salvó la vida de la estrella de ópera Fang Rongxiang.

“Esa fue la última operación que hice”, dijo él, “en China, en 1985”.

Fang viviría casi cinco años más, y en 1986, cuando el presidente Nelson visitó China nuevamente en calidad de autoridad de la Iglesia, la familia de Fang interpretó una ópera en miniatura para él para deleite del presidente Nelson y los medios de China.

La tierna relación del presidente Nelson con el pueblo chino ha perdurado a lo largo de su continuo ministerio apostólico.

En octubre de 2015, él y su esposa, la hermana Wendy Nelson, volvieron a la bulliciosa ciudad de Jinan. Los Nelson fueron recibidos por más de 100 personas e inundados de regalos.

El élder Gerrit W. Gong, entonces de la Presidencia de los Setenta, estaba con los Nelson en la visita a Jinan de 2015. Él presenció la influencia duradera del presidente Nelson en la ciudad.

“Fue el homenaje más conmovedor para un maravilloso retrato de servicio al pueblo chino… que comenzó hace tantos años atrás”, dijo él.

Luego de su visita en 2015, el presidente Nelson le dijo a Church News que era emocionante estar de nuevo entre esas personas que había llegado a amar.

“El pueblo chino valora esas relaciones a largo plazo”, dijo el presidente Nelson, “y realmente me complace que aquí se me considere uno de sus viejos amigos”.

Servir a la gente de China, añadió, fue parte de su convenio personal con el Señor de cuidar de los demás.

“Personalmente, es muy significativo”, dijo en esa ocasión. “¿Y quién sabe? La historia aún no ha terminado. No sabemos lo que nos deparará el futuro”.

image5
El presidente Russell M. Nelson recibe un homenaje en octubre de 2015 de parte del hijo y el nieto de Fang Rongxiang, la estrella de ópera china cuya vida él salvó con una cirugía de corazón. Credit: Intellectual Reserve, Inc.

En 1984, el Dr. Nelson fue llamado al Cuórum de los Doce Apóstoles — sin embargo, su conexión con China apenas comenzaba. Poco después de su llamamiento, volvió a China para cumplir un compromiso preexistente tanto en la Universidad de Shandong como en otras dos escuelas médicas.

El año siguiente, el Dr. Zhang Zhen-Xiang llamó desde Shandong y le pidió al presidente Nelson que hiciera una última operación para una querida estrella de ópera china.

El presidente Nelson sugirió que el paciente volara a Utah para la operación. El Dr. Zhang dijo que estaba muy enfermo como para sobrevivir al vuelo. Entonces, el presidente Nelson prometió enviarle su antiguo compañero cirujano en su lugar. Amablemente, el Dr. Zhang dijo que solo confiaba en su querido amigo, su pionero que los honró al aprender algo de mandarín.

El presidente Nelson obtuvo permiso de la Primera Presidencia y llevó a cabo una derivación de la arteria coronaria que salvó la vida de la estrella de ópera Fang Rongxiang.

“Esa fue la última operación que hice”, dijo él, “en China, en 1985”.

Fang viviría casi cinco años más, y en 1986, cuando el presidente Nelson visitó China nuevamente en calidad de autoridad de la Iglesia, la familia de Fang interpretó una ópera en miniatura para él para deleite del presidente Nelson y los medios de China.

La tierna relación del presidente Nelson con el pueblo chino ha perdurado a lo largo de su continuo ministerio apostólico.

En octubre de 2015, él y su esposa, la hermana Wendy Nelson, volvieron a la bulliciosa ciudad de Jinan. Los Nelson fueron recibidos por más de 100 personas e inundados de regalos.

El élder Gerrit W. Gong, entonces de la Presidencia de los Setenta, estaba con los Nelson en la visita a Jinan de 2015. Él presenció la influencia duradera del presidente Nelson en la ciudad.

“Fue el homenaje más conmovedor para un maravilloso retrato de servicio al pueblo chino… que comenzó hace tantos años atrás”, dijo él.

Luego de su visita en 2015, el presidente Nelson le dijo a Church News que era emocionante estar de nuevo entre esas personas que había llegado a amar.

“El pueblo chino valora esas relaciones a largo plazo”, dijo el presidente Nelson, “y realmente me complace que aquí se me considere uno de sus viejos amigos”.

Servir a la gente de China, añadió, fue parte de su convenio personal con el Señor de cuidar de los demás.

“Personalmente, es muy significativo”, dijo en esa ocasión. “¿Y quién sabe? La historia aún no ha terminado. No sabemos lo que nos deparará el futuro”.