El Diezmo, un Mandamiento con Promesas

Cándido Fortuna
Élder Cándido Fortuna

“¿Robará el hombre a Dios? Mas vosotros me habéis robado. Pero decís: ¿En qué te hemos robado? En los diezmos y en las ofrendas.

“Malditos sois con maldición, porque vosotros, toda esta nación, me habéis robado.

“Traed todos los diezmos al alfolí para que haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el Señor de los Ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros una bendición tal que no haya donde contenerla” (3 Nefi 24:8-10; véase también Malaquías 3:8-10).

Después de que el Salvador hubo citado esas palabras, “las explicó a la multitud” y dijo: “Estas escrituras que no habíais tenido con vosotros, el Padre mandó que yo os las diera; porque en su sabiduría dispuso que se dieran a las generaciones futuras” (3 Nefi 26;1-2).

En los próximos 2 meses cada familia y miembro de la iglesia tendrá la oportunidad de sentarse con su obispo o presidente de rama, para tener lo que llamamos el ajuste anual de diezmo.  Es una experiencia para toda la familia de tener la oportunidad de declarar ante un siervo autorizado de Dios como se consideran en el pago del diezmo.

Esta es la mejor manera que tenemos los padres y madres de enseñar el evangelio en familia, viviendo por el ejemplo.  En la visión del Área una de las prioridades es vivir el evangelio, y esta es una forma de mostrar como familia e individuo que lo estamos viviendo.

Algunos podrían decir “No tengo suficientes para pagar el diezmo”, pero los que tienen la fe suficiente dirán “no puedo darme el lujo de no pagar el diezmo”.  De esta manera depositamos nuestra confianza en las promesas del Señor.

Tithing

El ajuste de diezmo debe ser una experiencia positiva para todas las familias, donde cada miembro tenga la oportunidad de hablar al obispo o presidente de rama y decirle su declaración.  También es una maravillosa oportunidad para el obispo o presidente enseñar sobre este principio.  El Señor espera que al salir de la entrevista el miembro regrese a su casa con una determinación mayor de ser fiel en el pago de diezmos y ofrendas.  El Señor no está enfocado en la cantidad ni en el dinero, sino en la fe que produce guardando este mandamiento en la vida de cada uno de nosotros.

El pago del diezmo es una prueba de lo que es más importante para nosotros.

El presidente Lorenzo Snow enseñó que “la ley del diezmo es una de las leyes más importantes que jamás se hayan revelado al hombre”.

El fiel cumplimiento de esta ley abre las ventanas de los cielos de las que se derraman bendiciones temporales y espirituales. Como recibidor de esas bendiciones a lo largo de toda mi vida, testifico de la bondad de nuestro Dios y de Sus abundantes bendiciones a Sus hijos.

Ruego que podamos ver cumplirse estas promesas en nuestra vida al declarar ante el obispo nuestra fidelidad en el cumplimiento de este mandamiento.