19 Octubre 2020 - Santo Domingo  Nota de prensa  

Bajo estricto protocolo, la Iglesia de Jesucristo reabre capillas

Capilla

Después de casi siete meses de suspender los servicios dominicales por consecuencia de la pandemia COVID-19, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el Caribe está reabriendo sus centros de reuniones, capillas, para realizar breves reuniones de adoración manteniendo el distanciamiento y estrictas medidas sanitarias recomendadas por las autoridades de salud pública.

Cerca del 50% de los edificios en República Dominicana abrirán este domingo 18 de octubre y los que restan lo harán antes de que termine el 2020. Igualmente, en la mayoría de los 26 países o territorios restantes de la región del Caribe donde la Iglesia tiene presencia, las reuniones de menos de una hora se realizarán con solo el 30% de la capacidad que alberga el edificio.

El protocolo incluye limpieza profunda previo a la apertura, creación de un comité denominado “Equipo COVID”, encargado de la desinfección, toma de temperatura, así como de acomodar y asegurar las áreas de acceso al edificio. Cada centro tendrá asignada una cantidad determinada de mascarillas como reserva y desinfectante suficiente para garantizar que existan las precauciones recomendadas contra la pandemia.

Asimismo, los visitantes deben portar siempre mascarilla de manera adecuada, tomarse la temperatura previo a ingresar al edificio y usar frecuentemente gel antibacterial, manteniendo además una distancia mínima de dos metros entre personas.

Durante la pandemia, en hogares de santos de los últimos días donde hay una persona con la autoridad para hacerlo, se han realizado servicios de adoración, preparando y compartiendo los emblemas de la Santa Cena, pan y agua, que representan el cuerpo y la sangre de Cristo, como recordatorio del compromiso individual que cada uno tiene de cumplir con las leyes, mandamientos y convenios concertados con Dios.

“No todos han tenido la oportunidad de compartir la Santa Cena durante este tiempo”, asegura John López, presidente de la Estaca Duarte en República Dominicana. “Me hace sentir muy aliviado el hecho de que estemos volviendo poco a poco a las reuniones en la Iglesia, pues quienes no hayan tenido la posibilidad de renovar su compromiso con el Señor, podrán comenzar a hacerlo nueva vez a partir de este domingo en nuestro país”, agregó.

Actividades de la Iglesia durante la pandemia

Desde que la Iglesia anunció la suspensión temporal de todas las reuniones de la Iglesia en marzo de este año, los santos de los últimos días han llevado a cabo sencillos servicios de adoración desde sus hogares bajo la dirección de sus líderes locales llamados obispos, quienes han dado la autorización para que poseedores del sacerdocio bendigan el pan y el agua y lo compartan entre sus familiares en memoria del sacrificio expiatorio de Jesucristo por toda la humanidad.

Las familias utilizan además un programa de estudio del Evangelio centrado en el hogar llamado “Ven Sígueme”, un compendio didáctico que ayuda a las familias a centrar su adoración en la vida de Jesús desde el hogar. Este programa, disponible en formato digital, fue lanzado en 2018.

La Primera Presidencia de la Iglesia también ha invitado a todo el mundo a unirse a una jornada de ayuno y oración para que la situación del COVID-19 sea aliviada. Asimismo, la Conferencia General, el evento virtual más grande de la Iglesia, se ha transmitido en línea, llegando a millones de personas en 93 idiomas por internet, radio y televisión.

Otras actividades para jóvenes como el programa Para la Fortaleza de la Juventud, se llevó a cabo para 27 países del Caribe, donde más de 3,000 adolescentes participaron por una semana completa de actividades edificantes y para su desarrollo espiritual y personal.

Mientras la pandemia ha ido avanzando, la Iglesia también ha extendido su brazo humanitario junto a otras organizaciones benéficas, grupos religiosos y agencias de gobierno en todo el mundo, totalizando más de 850 proyectos de ayuda en cerca de 150 naciones para ayudar a aliviar los efectos producidos por la pandemia.