Asesoras de Área, una bendición para las organizaciones de la Iglesia

Por Marithza Peña

maestra

La decisión de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de llamar a cuatro asesoras de organizaciones de área en el Caribe ha sido muy bien valorada, tanto por las asesoras como por las líderes de la Primaria, de las Mujeres Jóvenes y de la Sociedad de Socorro.

La hermana Rosa Damaris Fortuna, quien brinda acompañamiento a los consejos Santo Domingo Oeste y Santiago; Rocío Cañar, que trabaja con Santo Domingo Este y Puerto Rico; y Nadine Brown, que asesora a Jamaica, Trinidad y Tobago y Barbados, ven en este nuevo llamamiento una gran oportunidad de servir y fortalecer las organizaciones de la Iglesia, siendo un recurso de apoyo para las hermanas en sus llamamientos.

La hermana Fortuna, dominicana, explicó que cuando le entrevistaron y le hablaron de esta asignación tuvo dudas de si podía cumplir. “Inmediatamente vi que con este llamamiento tengo una gran oportunidad de servir. En el momento de la entrevista, vinieron a mi mente las palabras del profeta Samuel, cuando el Señor le llamaba y el respondió: ¡Habla, que tu siervo escucha! Estas palabras son importantes para mí, porque quiero estar siempre atenta y poder responder al Señor al igual que Samuel”.

Indican estas líderes que en las reuniones y capacitaciones que han sostenido, las hermanas de las presidencias les han mostrado su gran amor, humildad y entrega en sus llamamientos, así como mucho entusiasmo para apoyar y trabajar en las organizaciones. Las hermanas, a su vez, han manifestado que se sienten apoyadas y que les hacía falta tener este tipo de asesoramiento y capacitación.

Me siento muy animada por la respuesta que he recibido de las presidencias de las organizaciones en todas las estacas, son hermanas increíbles con espíritus muy fuertes y dispuestas a seguir avanzando en esta gran obra” destaca la asesora Rocío Cañar, ecuatoriana, residente en Santo Domingo.

Image

Las asesoras afirman que uno de los aprendizajes clave que han obtenido de las hermanas de las presidencias generales, es que lo más importante es el Espíritu que se pueda transmitir, más que las palabras que se puedan decir, afirmando que están aprendiendo juntas y que los testimonios de ellas han fortalecido los suyos.

Al preguntarle a la hermana Cañar cómo cree que su trabajo contribuye a establecer el Reino de Dios, dice: “El presidente Nelson declaró: ‘Cada vez que hacen algo que ayude a cualquiera, a ambos lados del velo, a dar un paso para hacer convenios con Dios y recibir sus ordenanzas esenciales del bautismo y del templo, están ayudando a recoger a Israel.’ Eso es lo que hacemos como asesoras, ayudamos a las presidencias de las organizaciones de estaca para que ellas a su vez ayuden a las presidencias de las organizaciones de barrio y estas, a su vez, ayuden a los niños, a las Mujeres Jóvenes y a las hermanas de la Sociedad de Socorro a dar pasos para hacer convenios con Dios y cumplirlos”.

La hermana Nadine Brown, jamaiquina, asegura con entusiasmo que “las hermanas están aprendiendo la importancia de comprender el poder y la autoridad del sacerdocio y cómo acceder a ese poder al actuar en sus responsabilidades. También están aprendiendo a recibir revelación para las personas bajo su mayordomía y a tener confianza y actuar de acuerdo con las instrucciones que reciban. A medida que deliberen juntas y aprendan cómo recibir revelación y actuar con el poder del sacerdocio, verán que ocurrirán milagros en sus organizaciones y en las áreas en las que sirvan”.

Oportunidades y desafíos para el acompañamiento

Después de recibir instrucciones de las presidencias generales de la Sociedad de Socorro, de las Mujeres Jóvenes y de la Primaria, las asesoras de área se han reunido de manera virtual con grupos pequeños de presidencias de organizaciones de estaca, buscando un contacto más personal, conocerlas, ver cuáles son sus necesidades, compartir el evangelio de Jesucristo y ver juntas cómo ayudar a los santos a permanecer en el camino de los convenios.

En algunos casos la conexión a internet ha sido una dificultad, pero aseguran que siempre hay formas de atender cada situación y cumplir con las tareas.

La hermana Fortuna relata el caso de una hermana que no había podido participar de ninguna reunión porque no tenía acceso a Internet en su casa, que a veces recibía el servicio de un vecino, pero solo en la mañana cuando este se encontraba en casa y muchas veces los horarios no coincidían con los de la reunión. Luego de acordarlo con el vecino, se pudieron reunir por separado en la mañana, pudiendo conversar no solo de la obra de Salvación, sino también de su jardín, de sus flores y sus árboles frutales.

“Es un gran alivio saber que, a pesar de las dificultades que se presentan, podemos seguir trabajando en la viña del Señor; que tenemos mucho que lograr y que Jesucristo nos proporciona los medios para hacer lo necesario para avanzar, mantenernos firmes en nuestros convenios y ayudar a otros a permanecer. Tenemos muchos recursos para lograr cualquier cosa, siempre que tengamos el deseo de hacerlo, alimentando nuestra fe en nuestro Salvador y Redentor” precisa la hermana Fortuna.

Por su parte, la hermana Brown dice: “Aprendí al principio de mis reuniones de capacitación que tenemos que encontrarnos con las hermanas donde están porque no todas progresarán al mismo ritmo. Tenemos muchas hermanas capaces y fieles que sirven como líderes en la iglesia. La pandemia ha creado algunos desafíos para algunos y ha sido una verdadera prueba de fe y perseverancia. Algunos han mantenido el rumbo y siguen avanzando. Asimismo, las hermanas fieles siguen amando, ministrando e invitando a quienes se han desviado a regresar al redil”.

Las asesoras indican que trabajar directamente con las presidencias generales, así como con las presidencias de las organizaciones de estaca y distrito, constituye una gran oportunidad de convertirse en un punto de unión que facilite una comunicación más rápida en ambas direcciones, lo cual facilita el servicio de las hermanas y obtener los recursos y la ayuda necesaria. 

Las asesoras consideran que estos llamamientos son a la vez una invitación a buscar más conocimiento, estudiar y orar. Al hacerlo, gracias al poder del sacerdocio, toda hermana líder puede recibir revelación e inspiración del Señor, participando en los consejos para fortalecer la Iglesia de Jesucristo y ayudar a establecer Su reino en la tierra.